martes, 31 de marzo de 2009

La burocracia al servicio del país

Por: Eduardo Lastra D.

La idea del "Estado mal administrador", ha sido usada alegremente, como excusa cómplice de la ineficiencia e ineficacia de burócratas que aún no entienden lo que es servir al público.

Pero, hay evidencias de que el Estado es susceptible de un manejo eficiente, eficaz y efectivo, si quienes lo gestionan están convencidos de que el Estado debe estar al servicio de la persona humana en su condición de ciudadano, productor y consumidor.

En la Constitución política peruana, al Estado se le atribuye responsabilidades de orientar el desarrollo del país, de facilitar y vigilar la libre competencia, de defender el interés de los consumidores y usuarios, de estimular la creación de riqueza, de garantizar la libertad de trabajo y de empresa, entre otras. En cuanto a sus áreas de acción, el Estado tiene que ocuparse de la promoción del empleo, de los servicios de salud, de educación, de seguridad, de infraestructura básica y de justicia.

El Estado en tanto relaciones jurídicas y políticas institucionalizadas, o como aparato burocrático, no tiene vida propia, sino que depende de la voluntad y el accionar de las personas, que actúan como autoridades u operadores.

La modernidad exige, que el Estado sea pequeño pero fuerte, para cumplir su función normadora, supervisora y sancionadora. En ese sentido, como parte de las reformas institucionales, el Estado peruano ha venido siendo "adelgazado"; pero la simple pérdida de "grasa" no ha significado el desempeño óptimo de las organizaciones destinadas a satisfacer las necesidades sociales. Nos parece bien que el Presidente del Consejo de Ministros, haya anunciado que para la modernización del Estado, se aplicarán las técnicas del planeamiento estratégico.

Recordemos, sin embargo, que los planes estratégicos y operativos, por muy bien estructurados que estén, no producirán nada, si las personas que han de ejecutarlas no tienen la capacitación, la remuneración y la motivación adecuadas.

Así pues, lograr que los funcionarios "internalicen" su responsabilidad de servidores públicos, para que gestionen sus cargos y no sólo ocupen puestos, es un aspecto importante de la modernización del Estado.

En su papel de promotor y regulador el Estado, no sólo debe ser eficiente y eficaz "per se", sino también contribuir a la eficiencia y eficacia de todas las instituciones de la sociedad. La gerencia pública, tiene la responsabilidad de trascender, convirtiéndose en un factor multiplicador de todas las relaciones sinérgicas del país.

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