viernes, 6 de septiembre de 2013

¿Tú eres un líder o una lideresa? Avérigualo

Por. Eduardo Lastra D. (*)

Los principios fundamentales del liderazgo son los mismos en la familia, la empresa y la sociedad. Precisamente, cuando este criterio se cumpla, es que tendremos un ambiente social realmente democrático, civilizado y dignamente vivible. No está olla de grillos y de zancadillas, donde casi todos jalamos hacia abajo al que quiere sobresalir y no construimos una sociedad desarrollada, justa y sin corrupción.

Líder, es la persona que influye en otro, que puede hacer que esa persona acepte sus ideas, que le obedezca, que se convierta en su seguidora. Lamentablemente, esta característica nos hace decir, por ejemplo, que quien dirige una banda de delincuentes "mata taxistas" es un "líder" y así figuran, lamentablemente, en las portadas de los medios de comunicación. Nosotros decimos que NO es un líder; podrá denominarse cabecilla o jefe; pero no líder.

El liderazgo no se define solo por el proceso de guiar a los seguidores. Es determinante tener en cuenta la calidad de los propósitos y los objetivos. Es decir, hacia dónde y para qué se conduce a esos seguidores. Entonces, líder es quien guía a sus seguidores hacia propósitos loables y positivos. Hasta por simple sentido común podemos distinguir hacía dónde lleva el jefe de una banda de delincuentes a sus secuaces.

Sostengo, pues, que por eso el líder tiene que tener principios éticos o valores, que normen su propia conducta y que serán los faros que iluminan su camino y el de sus seguidores. En este punto digo que no hay crisis de valores, estos están ahí permanentes, lo que si hay es una desvinculación con esos principios éticos por parte de la mayoría de los llamados "lideres" políticos, sociales, académicos, gremiales, laborales, empresariales y hasta religiosos.

El líder, busca inspirar en los demás: conductas virtuosas, misión de servicio, actitud cooperativa, deseo de superación constante, entusiasmo. Sin embargo, nada de esto podrá hacerse realidad si el mismo líder no es ejemplo concreto de lo que pregona.

Estoy seguro que tendremos una mejor sociedad, cuando nuestros "lideres" sean testimonio de lo que le piden a los demás: "Si quiero que los demás sean honrados yo debo serlo primero". "Si quiero que los demás sean justos yo debo serlo primero" "Si quiero que los demás sean constructivos yo debo serlo primero" "Si quiero que los demás sean dialogantes y respetuosos yo debo serlo primero" "Si quiero que los demás sean laboriosos yo debo serlo primero". "Si quiero que los demás mejores yo debo mejorar primero". Etcétera.

(*) Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo empresarial, ILADE

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