miércoles, 20 de mayo de 2009

Casos de éxito

Por: Eduardo Lastra D. (*)

En una reciente entrevista radial, me preguntaron qué pienso de los casos de éxito que se publican y publicitan, mostrando el ascenso que han tenido algunos emprendedores, que comenzaron muy de abajo y ahora son empresas grandes.

Respondí, que me parece muy bien que se difundan esas experiencias exitosas, porque son ejemplos concretos de que sí es posible hacer empresa en nuestro país, a pesar de todas las dificultades que todavía se dan, especialmente para los pequeños emprendimientos. Tanto creemos en su positivo efecto demostración, que desde 1996 en nuestro programa radial, luego en la TV y actualmente en nuestro periódico MUNDO MyPE, presentamos lo que llamamos “Testimonios Empresariales” de los empresarios de las MyPE.

Sin embargo, nosotros no mostramos a los que fueron MyPE y que ahora ya son grandes compañías. Presentamos los casos de los empresarios que sobreponiéndose a todos los problemas, siguen manteniendo los pocos puestos de trabajo que han podido generar y que se esfuerzan por insertar en sus pequeños negocios los conceptos y las técnicas de la gestión competitiva, a expensas de sus precarios recursos económicos.

Esto lo hacemos, porque alentamos la búsqueda de la competitividad relativa en cada una de las unidades empresariales, independiente de su tamaño; porque estamos convencidos que si los tres millones doscientos cincuenta mil empresarios de las MyPE del Perú, pudieran creer que desde su pequeño negocio están sirviendo al país, al atender adecuadamente a sus clientes, con buen trato, buena calidad y precios justos, estarían contribuyendo con elevar la productividad y por tanto los índices de desarrollo de toda la sociedad.

También creemos que es imposible que los 3´250.000 micro y pequeñas empresas del Perú se transformen en medianas y grandes compañías; entonces no tienen que esperar a crecer, para recién de grandes desempeñarse dentro de los parámetros de la competitividad productiva. Aquí y ahora, las MyPE podemos y debemos actuar, con criterios y conductas de plenitud empresarial. Esto es, trabajando sostenidamente para ser eficientes, eficaces y efectivas.

(*): Presidente de ILADE y director de Mundo MyPE.

martes, 12 de mayo de 2009

¿No pasa nada?

Nuestra tarea de consultoría a los empresarios de la micro y pequeña empresa y de periodismo especializado, nos da la privilegiada posición de tomadores del pulso cotidiano de la realidad de las MyPE de nuestro país.

Desde esa perspectiva, es que podemos decir que los empresarios de la micro y pequeña empresa, sienten que luego del “alboroto” que se armó para conseguir que la “rectoría” de las MyPE pase del Ministerio de Trabajo al de la Producción, y de la modificación de la Ley 28015 por el DL. 1086. “No pasa nada”.

Esta opinión que recogemos en el día a día, sentimos que no está alejada de la realidad, cuando el lunes 11 de mayo, en la sesión de la Comisión de Producción, MyPE y Cooperativas, escuchamos tanto al Dr. Javier Rizo-Patrón Larrabure, de INDECOPI como al Dr. Víctor Zavala Lozano, de la Cámara de Comercio de Lima, exponer acerca de las trabaja burocráticas, que la Administración Pública continua poniendo al esfuerzo emprendedor de la micro y pequeña empresa de nuestro país.

Por nuestra parte, hemos sostenido, en reiteradas ocasiones, que la problemática de las MyPE por tener una característica de transversalidad -hay MyPE en todos los sectores económicos- requiere de una entidad administrativa supra ministerial, que ejercer función promotora y coordinadora de segundo piso. Así, podrá coordinar los esfuerzos y recursos de las dependencias, nacionales, regionales y especialmente las locales, que apoyen el surgimiento y desarrollo de los emprendimientos privados de pequeña escala.

Generar y mantener un verdadero ambiente favorable para hacer negocios, que apoye a las MyPE, que ya están contribuyendo con el 42% del PBI nacional y ocupando al 75% de la fuerza laboral del país, significa fortalecer la iniciativa y actividad empresarial en general. Porque, sin una articulación moderna de nuestro aparato productivo, la competitividad de nuestro país será apenas una ilusión pasajera.

Trabajar en y por la base de la pirámide empresarial de la sociedad, es atacar problemas de pobreza y desempleo. Es cumplir con la inclusión y la responsabilidad social.