martes, 28 de junio de 2011

Expectativas de las MyPE

Por: Eduardo Lastra D.

El domingo 26 de junio, encuestamos a 120 empresarios de la micro y pequeña empresa, que asistieron al Encuentro Empresarial de MyPE, que organizó ILADE; acá los resultados expresados por esta muestra al azar:

-¿En tu negocio o empresa, pagas más, igual, o menos  que el Sueldo Mínimo actual de 600 soles?

El 37.5% respondió que paga más que los 600 soles y el otro 37.5% cumple con pagar el Sueldo Mínimo; mientras que el 25% restante señala que paga menos que 600 soles al mes.

 

-¿Podrás pagar el prometido Sueldo Mínimo de  S/. 750: Si  o  No?

El 55.8% manifiesta que si podrá pagarlo; mientras el 44.2% declara que no podrá hacerlo.

 

-¿El gobierno de Humala, apoyará a las MyPE, igual, mejor o peor que el gobierno de García?

El 40% señala que el apoyo de Humala a las MyPE será igual que la que brindó García. El 55.8% considera que será mejor. Solo el 4.2% cree que será peor.

 

-¿Durante el gobierno de Humala, a tu negocio o empresa le irá igual, mejor o peor que en los últimos cinco años?

El 49.2% indica que le irá igual, mientras que el 50.8% restante piensa que le irá mejor. Nadie mencionó que le irá peor.

 

Fuente: ILADE

domingo, 26 de junio de 2011

De nuevo y a acomodarse, respecto a las MyPE

Por: Eduardo Lastra D. (*)

Felizmente contamos con puntos de quiebre en el tiempo, como los cambios de gobierno, que son excelentes oportunidades  para hacer los ajustes que permitan re-direccionar acciones, hacia los objetivos y propósitos correctos.

En cuanto a las normas referidas a la promoción de las micro y pequeñas empresas, recordemos que a julio del año 2003 tuvimos la Ley 28015, que pretendió ser el escenario legal, para conseguir la liberación de las amarras de ese gigante empuje empresarial de los tres millones doscientos cincuenta mil (3´250,000) mujeres y varones que desde la precariedad de sus pequeños negocios, aportan con más del 42% del Producto Bruto Interno del País.

Lamentablemente, las expectativas se frustraron y los resultados insuficientes llevaron a pensar en su modificación. Entretanto, los afanes de prepararnos para la firma del TLC con los EE.UU. nos trajo el DL 1086, que en setiembre del 2008 dio lugar al Texto Único Ordenado de la Ley de Promoción de la Competitividad, Formalización y Desarrollo y Acceso al Empleo Decente. Actual Ley MyPE.

Las casi doce millones de personas, que son el 75% de la fuerza laboral del país, que generan sus ingresos en sus micro y pequeñas empresas, seguirán sobreviviendo y progresando a pesar de las ineficiencias e inequidades de los gobiernos locales, gobiernos regionales y del gobierno nacional.

La gran tarea pendiente pues, está por el lado del Estado.  ¿Cómo debe entender su papel, respecto a las personas que en lugar de pedirle puesto de trabajo dependiente, tanto en la actividad pública como en la privada, se las ingenian para emprender sus propias fuentes de ingresos y muchas veces de realización personal y familiar?.

Creo que necesitamos un ente supra ministerial, de naturaleza promotora y coordinadora de segundo piso, no burocratizada y cuya misión principal sería generar sinergias entre las acciones de vice ministerios u oficinas nacionales dentro de cada uno de los ministerios, habida cuenta que las MyPE son una realidad económica transversal.

Esta acción promotora y coordinadora del Estado, deberá catalizar la participación de la cooperación internacional, de las instituciones privadas y de las propias MyPE a través de su auténtica representatividad, para conseguir realizar acciones coherentes en los ámbitos de generación de mercados, de facilitación financiera, de capacitación productiva y empresarial, para lograr los objetivos de formalización, desarrollo y competitividad.

(*) Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, ILADE  

miércoles, 8 de junio de 2011

El avance conceptual debe ayudar al desarrollo

 

 Por: Eduardo Lastra D. (*)

 

Desde hace algún tiempo, disponemos de una serie de conceptos  generalmente aceptados que pueden ayudarnos a una mejor comprensión de la realidad y darnos una base común para establecer los lineamientos del accionar de los diferentes actores económicos, sociales y políticos, en la búsqueda y construcción del bienestar general de la sociedad. Por ejemplo:

 

Eficiencia y justicia social, son nociones que tanto las izquierdas como las derechas las van compartiendo como necesarias.

 

Estado y mercado, no son antagónicos ni excluyentes, cada cual tiene su respectivo lugar y papel.

 

Sector público y sector privado, pueden perfectamente complementar sus funciones y responsabilidades para favorecer a la ciudadanía y a los consumidores.

 

El planeamiento, no es una concepción política socialista ni comunista, es una herramienta de gestión que es utilizada extendidamente por la empresa privada, sobre todo por las grandes corporaciones transnacionales. La economía, si bien emplea mucha estadística y matemática es fundamentalmente una ciencia social al servicio de las personas.

 

El afán de servicio, no es privativo de los religiosos sino que está perfectamente incorporado al mundo de los negocios con el nombre de Calidad Total Competitiva.

 

A pesar que se haya soslayado por razones coyunturales  el agro y la industria tienen que ser incorporados en una estrategia de desarrollo sostenido.

 

La transparencia de la gestión pública y privada deben ser ingredientes elementales de la ética social.

 

El diálogo respetuoso y fluido, que de por sí permiten mejores relaciones humanas mejoran el análisis de los problemas y fortalecen el clima democrático.

 

La descentralización,  al frenar los flujos migratorios se convierte en un poderoso instrumento de desarrollo articulado y de defensa nacional.

 

La reingeniería, involucra actitudes y prácticas que permiten adecuarse a los cambios dramáticos en el camino del mejoramiento continuo.

 

La inversión en capital humano, es un concepto que resume bien la obligación particular y colectiva de entender que el bienestar integral de la persona es el objetivo prioritario de todos nuestros avatares.

 

Sin embargo, resulta evidente que hay un "descalce" entre los impresionantes avances científicos, tecnológicos y conceptuales y las condiciones de atraso económico y sociocultural de nuestro país. Claro que frente a ello puede decirse que las desigualdades o "brechas" económicas y sociales siempre han existido y existirán; pero, lo discutible es el tamaño de esas disparidades, que en muchos casos son realmente ofensivas a la dignidad humana y un insulto a la inteligencia.

 

Por otra parte, no se podría sostener que los esfuerzos  -de todo tipo- que se han realizado para minimizar o eliminar las manifestaciones del subdesarrollo no hayan dado algunos resultados positivos; en todo caso,  lo que sí es indiscutble es que aún hay mucho por hacer, para revertir los efectos negativos de las referidas "brechas" sociales.

 

Nuestro deseo de revertir con éxito sostenible esta situación inequitativa, para ir materializándose requiere que se pongan en movimiento, de modo coherente, todas las potencialidades materiales y humanas que como sociedad -a Dios gracias- poseemos. Por supuesto que no podemos esperar que esta tarea gigantesca se produzca por generación espontánea, ni por la acción de "mano invisible" alguna.

 

El Gobierno (como Administrador del Estado) tiene una función determinante, en el marco de su moderno papel de facilitador del desarrollo, por el cual debe proveer de las reglas que garanticen la seguridad jurídica y el fortalecimiento institucional, a fin que haya consistencia entre las acciones de corto, mediano y largo plazos; debe también aceptar que su trabajo es catalizar e implementar todas aquellas condiciones (legales, financieras, tecnológicas y de mercado) que permitan a la iniciativa y actividad privadas actuar de manera fundamental en la generación de los puestos de trabajo y la riqueza nacional; más aún, el Gobierno es el responsable de que se mantenga un clima de armonía social, por lo que su actitud de diálogo participativo con los agentes sociales y políticos no debe ser eventual ni oportunista, sino permanente.

 

Gracias a la globalización, ahora tenemos acceso a todas las ideas y experiencias; utilicémoslas adecuadamente para procurarnos mejores niveles de calidad de vida, especial y urgentemente para la gran cantidad de peruanos atrapados por la miseria material.

(*) Director de AVANCE ECONOMICO.  Escrito en Abril de 1999

domingo, 5 de junio de 2011

Quien quiera que sea

Por: Eduardo Lastra D. (*)

 

Los de "derecha", los de "izquierda", los de "centro", los "ricos" y los "pobres", en último análisis queremos vivir en una sociedad que nos permita ganarnos la vida decentemente, y no ver esos extremos de opulencia y miseria; y no ser, por supuesto, esa  "clase media"  pauperizada.

 

Probablemente la mayoría de los electores de nuestra patria no sabemos distinguir entre teorías ni modelos político-económicos, y aun teniéndolos a la vista los programas de gobierno no comprendemos lo que significan las propuestas ahí contenidas; pero sí que sufrimos sus consecuencias cuando no se logran materializar las condiciones de desarrollo equitativo, y las encandiladores promesas se pierden en el olvido de quienes las hicieron en plazas y canales de televisión.

 

La desesperación y la angustia causadas por el hambre y la frustración, hacen que en momentos electorales esas mayorías apuesten por quienes parecen ser los salvadores de los pobres. Sin embargo, la historia muestra cómo son traicionadas las esperanzas de los desposeídos, de la manera más descarada.

 

Se ha dicho que el pueblo se  equivoca, porque su voto tiene un alto contenido temperamental y hasta de ignorancia. Puede ser. Pero, quien realmente tiene la responsabilidad de no equivocarse, es el que recibe esos votos y con ellos, por cierto, las gollerías del poder.

 

Aceptemos que en el fragor de la campaña electoral, la búsqueda de los votos hace que los candidatos prometan "el oro y el moro". Mas, cuando esos votos definen al gobernante, quien triunfó tiene la obligación de generar un clima de tranquilidad política, para lo cual la moderación formal y la sensatez conceptual tendrían que ser los ingredientes básicos de las palabras y los actos del futuro mandatario o mandataria, quien quiera que sea.

 

La ciudadanía requiere un clima de paz social, para encarar la difícil tarea de construir una sociedad sin pobreza extrema. Para ello el gobernante, quien quiera que sea, tiene que concertar y ser eficiente en el uso de los recursos y logro de los objetivos nacionales, dentro de un sistema democrático.

(*) Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial (ILADE) y Director de MUNDO MyPE.   Escrito el 10 de Julio 2006