jueves, 29 de diciembre de 2011

Trabajemos por un mejor año

Por: Eduardo Lastra D. (*)

 

La mágica ilusión de "cruzar" la frontera del tiempo, nos renueva las esperanzas de que lo malo quedará atrás y que nos encaminamos hacia nuevos momentos, donde podremos corregir errores y aprovechar otras oportunidades, que nos permitan labrar esa felicidad personal, familiar y empresarial que tanto anhelamos.

 

Al cambiar el año, es muy importante hacer un balance de nuestros actos y logros, para sacar lecciones que nos permitan ir superándonos.

 

También necesitamos, saber muy claramente cuáles son los sueños que queremos hacer realidad, para no perderlos de vista en ningún instante; pero, más valioso todavía, para trabajar sin desmayo, porque sin trabajo ordenado no tendremos resultados positivos.

 

Todo lo que hemos podido conseguir hasta ahora nos ha costado muchos sacrificios, muchas privaciones. Sin embargo, nos sentimos satisfechos, porque lo poco o mucho que tenemos es fruto de cada minuto entregado con responsabilidad.

 

Los que actuamos como empresarios de la micro y pequeña empresa, hemos tenido que luchar mucho para llegar a este momento. Pero, los días de angustia y de dudas se disiparán, si es que el próximo año superamos nuestros errores, para estar en mejor posición para el cumplimiento de nuestras responsabilidades empresariales.

 

Para esto, tendremos que trabajar con más técnica y con nuevas estrategias, para ofrecer la mejor atención personalizada a todos los que compran nuestros productos, y así lograr una clientela verdaderamente fiel.

 

Soy consciente que este deseo es fácil de decirlo, pero bastante complicado y laborioso llevarlo a la práctica, porque requiere de todos y cada uno de los integrantes de nuestro negocio el compromiso sincero de ser competitivos.

 

En ese sentido, pidamos a Dios que nos ayude a ser empresarios al servicio de nuestros clientes, del mercado y del país. Para eso, la tarea es capacitarse, organizarse y trabajar armoniosamente, para que nuestros clientes no nos abandonen y así  nuestros respectivos negocios prosperen merecidamente.

 

(*) Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial. ILADE

jueves, 22 de diciembre de 2011

Solidaridad y desprendimiento

Por: Eduardo Lastra D. (*)

Con mucho sacrificio económico, papa y mamá, habían ahorrado para que en esa Navidad hubiera en la cena un hermoso y apetitoso pavo. Imaginaban la alegría de sus cuatro hijos saboreando el delicioso y jugoso pavo, que sería un buen ingrediente del clima navideño, que siempre lo consideramos lleno de paz y amor.

 

A medida que avanzaba la tarde, y el ajetreo en la cocina se hacía más frenético, gracias al entusiasmo de la mamá, también el resto de la familia se contagiaba de la expectativa favorable por lo que sería ese encuentro alrededor del representativo animal, el pavo.

 

La familia había programado cenar temprano, a eso de las 10 de la noche, para tener una agradable y muy familiar sobremesa, que culminaría con la entrega de los regalos, que dentro de sus  vistosos envoltorios, ya adornaban al pie del  arbolito, que por décimo año se veía imponente con su verde algo descolorido, pero con muchos adornitos a cuestas.

Faltando algunos minutos para la hora acordada de sentarse a la mesa, llegaron dos de los hijos que acababan de hacer sus compras en un concurrido mall, colocaron sus respectivos regalos junto a los demás y en voz alta dijeron: "!A comer!".

 

La mesa lucía verdaderamente linda, y el pavo al centro impresionante; pero mejor aún provocativo.  El papá, tendría la honrosa tarea de cortar el pavo y servir a cada quien su correspondiente "presa", para que lo disfruten y la pasen bien. El jefe de la casa de puso en pie, empuño el cuchillo con una mano y el gran tenedor con la otra, y se preparaba para dar el gran primer corte, cuando casi al unísono, sus cuatro hijos reclamaron:  ¡yo quiero la pierna!.

 

Volvamos por un momento a la realidad que estamos narrando. Hay seis comensales, cuatro de ellos quieren cada uno "su pierna de pavo". Pero, hasta donde sabemos esta ave solamente tiene dos piernas. ¿Cuál es la solución?

 

La posibles opciones de salir de este impasse pueden ser: Que papá como repartidor oficial diga a quien le toca cada porción y por lo tanto las disputadas piernas.  A cada hijo le podría corresponder media pierna. Las piernas podrían ser para los papás y los hijos a mirar se ha dicho. Si se apela a la suerte, ella diría a quiénes les tocaría las piernas. Pero, como dicen los jueces. "las sentencias favorecen a unos y perjudican a otros, no pueden contentar a todas las partes".

 

La anécdota nos recuerda que las pujas distributivas, la lucha por los intereses y antojos particulares, para que sean resueltas de manera justa y armoniosa, es decir civilizadamente, requieren de una alta dosis de solidaridad y de desprendimiento.

 

Vemos situaciones donde a pesar de las carencias materiales, es perfectamente vivible un ambiente de confraternidad, de comprensión y de compartir lo poco que se puede tener. Y esto no sólo tiene que ser en Navidad, sino todos los días de la vida. Hacerlo realidad, donde nos toque estar, es el gran desafío de la humanidad.

 

¡Feliz Navidad!

 

(*) Presidente de ILADE y Director de Mundo MyPE

miércoles, 14 de diciembre de 2011

¡Aventúrese, tenga su negocio propio!

Por: Eduardo Lastra D. (*)

A usted que está entre los "afortunados"

que cuentan con un "empleo fijo" de sueldo

mínimo, o forma parte de los "piñas" que no tenemos esa "vara" que nos recomiende para alguna "chambita" privada o pública, me permito sugerirle que se incorpore a ese 80% de la fuerza laboral del país, que nos "ganamos los frejoles" con nuestro negocio propio.            

Los que son empleados, tendrán que utilizar sus horas libres; mientras que los que están "pateando latas", tendrán más tiempo para entregarle a su proyecto empresarial.  Para ambos casos, es importante identificar una idea de negocio de la que estén "bastante enamorados" y que con un rápido entrenamiento puedan manejarlo aceptablemente, para empezar.

Según nuestra experiencia, en promedio los emprendedores se demoran tres años entre el momento que tuvieron la idea de un negocio y en el que se "lanzan a la piscina". Esto porque están buscando el negocio rentable, fácil y seguro. En el mundo de los negocios independientes y de pequeña escala sobre todo, es clave el espíritu de aventura para aceptar riesgos.

Otra razón de la demora es el no encontrar el momento más propicio. La canción "caballo viejo" dice que "amarse no tiene horario cuando las ganas se juntan". De lo que veo, un negocio se inicia en el momento que lo decide el emprendedor.

Luego de realizado los sondeos preliminares de mercado y medido sus fuerzas, láncese a la aventura. En el camino se irá acomodando la carga. Aunque el negocio lo comience de cero, condúzcalo con la formalidad necesaria, para que se pueda ir desarrollando.

Para ello la experiencia en el giro es un ingrediente recomendable, al igual que los conocimientos técnico y comercial, dentro de un enfoque de gestión empresarial competitiva.

Debemos destacar que la capacitación del empresario y de sus colaboradores es fundamental, porque  sin conocimiento actualizado difícil será la tarea de innovar, diferenciarse de los competidores y servir mejor al mercado. Además, si la familia del emprendedor, ve "con buenos ojos" el negocio, ese buen clima lo favorecerá.

Finalmente, sepa que su pequeño negocio si puede permitirle generase ingresos superiores al sueldo mínimo, si le pone la dedicación apropiada y brindarle la alegría de estar contribuyendo a satisfacer necesidades de sus clientes, como parte de la actividad económica del país. Eso es asumir la responsabilidad social empresarial.

(*) Consultor corporativo, presidente de ILADE

       Cel: 996-178-473  E-mail: elastra@mundomype.com

jueves, 1 de diciembre de 2011

¡Solucionemos los conflictos!

Por: Eduardo Lastra D. (*)

En todo tipo y tamaño de organizaciones, ocurren y seguirán ocurriendo los conflictos. De muy poco valen entonces, pedir que estos no se presenten, en sus diferentes manifestaciones, categorías y frecuencias.  Lo que tenemos que hacer es prepararnos para enfrentarlos y solucionarlos de manera sensata e inteligente.

 

Lo primero que necesitamos para solucionar un conflicto, es la actitud favorable; es decir, el querer solucionarlo. Si las partes involucradas se muestran intransigentes y no quieren dar "su brazo a torcer", no tendremos solución a la vista. Por el contrario, si los actores en pugna tienen la predisposición a "arreglar la cosa", podemos tener la certeza de que "saldrá humo blanco".

 

Tres son las vías para solucionar un conflicto: 1.-La imposición, donde el más fuerte impondrá sus condiciones. 2.-La negociación, acá los "contrincantes" ceden posiciones y aspiraciones en la búsqueda del justo medio. 3.-La integración, que es el esfuerzo por encontrar soluciones prácticas y duraderas, permiten resultados "ganar-ganar" para todos los involucrados.

 

La imposición, es la más rápida, pero al no tomar en cuenta las razones de la parte débil, deja libre el camino para que el conflicto reviva constantemente. La negociación, al hacer que ambas partes pierdan respecto a sus expectativas iníciales, arriba a situaciones precarias, que no dan por finalizados los conflictos. La integración, es la que lleva a una solución duradera del conflicto.

 

Ciertamente que la integración, que sería sinónimo de inclusión en los tiempos actuales, es un proceso más complicado y laborioso, que requiere más tiempo, paciencia y auténtico compromiso democrático de parte de los involucrados.

 

En cuanto al papel de los dirigentes en la búsqueda de la solución de conflictos por integración, diremos que cuando ellos están imbuidos del afán genuino de servir a causas superiores, como el bienestar de los pueblos y no les mueve intereses subalternos y personales, siempre encuentran la lucidez para ponerse a la altura de las circunstancias y ganarse un digno lugar entre los que pueden sentir la satisfacción del deber cumplido.   

(*) Presidente de ILADE