martes, 29 de mayo de 2012

Ajedrez o "mata gente"

¿Cuál de estas dos escenas prefieres?

1.-Tumulto donde se lanzan piedras, balas y metadas de madre, entre barricadas y humaredas de llantas quemándose, donde los "lideres" (con comillas) van haciendo "meritos" (también con comillas) en sus respectivas organizaciones, desde donde más tarde pretenderán gobernar, un distrito, una provincia, una región o el país.

2.-Reuniones donde los representantes de diversos intereses discuten sus puntos de vista, seguro que apasionadamente, pero, saben que deben hacerlo con argumentos y respeto, por lo que seguirán en la mesa de diálogo, hasta que "salga humo blanco". Los dirigentes o líderes (sin comillas) se irán graduando como tales, precisamente en tanto, contribuyen a solucionar los problemas en ese nivel democrático de la negociación.

Prefiero, y apuesto por la segunda, pues es la prueba concreta  del espíritu y la conducta realmente democrática y civilizada.

 

Eduardo Lastra D.

Cel. 996-178-473

jueves, 24 de mayo de 2012

Ser puntual, por respeto a uno mismo

La puntualidad llevada a la conducta diaria, es una manifestación concreta de responsabilidad. Las personas puntuales son vistas como personas serias, con las que da ganas de hacer negocios.

Ser puntuales significa que somos personas de palabra.

A nivel institucional, los organizadores de las actividades públicas, tenemos la enorme responsabilidad de ser ejemplo del cumplimiento de lo ofrecido. Si programamos un evento para iniciarse a determinada hora, simplemente cumplamos.

No esperemos al "personaje" que se comprometió a inaugurar la actividad y que llega a la hora de la clausura. Tampoco esperemos que "haya quórum" por parte de los asistentes, salvo estemos en un acto legal.

No hablemos de puntualidad:  ¡Practiquémosla!

Eduardo Lastra D.

Celular: 996-178-473

RPM *0217006

miércoles, 9 de mayo de 2012

Titánico Microempuje

Por: Eduardo Lastra D.

En el universo empresarial del Perú, por número de empresas, se estima que funcionan: Empresas grandes y medianas, 26,071 (0.75%), pequeñas empresas, 58,025 (1.67%) y micro empresas, 3´381,326 (97.57%). De modo que si sumamos las micro y pequeñas empresas, las famosas MyPE son 3´439,351 unidades económicas, que constituyen el 99.24% de todas las empresas del país.

Este mundo empresarial, ocupa al 62% de la Población Económicamente Activa, PEA, es decir a 10 millones de personas que se ganan la vida trabajando en las MyPE.  Pero existen otras personas que con el ejercicio de sus profesiones y oficios se desempeñan de manera independiente, estos son el 19% de la PEA, o sea unos tres millones de personas. 

Entonces, prácticamente el 81% de la PEA, 13 millones de personas, llevamos el pan a la casa, gracias a lo que producen nuestros pequeños emprendimientos privados, que en conjunto contribuyen con algo más del 42% del Producto Bruto Interno, nacional. Efectivamente, somos los hombros que cargan con casi la mitad de la vida económica del país.

Por eso, seguimos sosteniendo que, si aplicáramos políticas de promoción no asistencialistas y de alto impacto en ese gran mundo de las micro y pequeñas empresas, se lograría desatar las potencialidades competitivas de las MyPE y los independientes.

Por supuesto que para ello necesitamos una Nueva Ley MyPE, para sentar las bases de un ambiente que realmente favorezca el nacimiento y desarrollo de los pequeños negocios. Esta ley marco no debe ser reglamentarista y alambicada. Su propia formulación debiera ser una oportunidad de generar consensos, en la concepción de la promoción de un verdadero emprendedurismo moderno en nuestro país.

También necesitamos de funcionarios y servidores públicos que vean a los emprendedores como clientes, que tienen que ser atendidos con calidad y calidez acorde con los tiempos de inclusión. El Estado y la sociedad no pueden vanagloriarse de atender a 300 mil MyPE, cuando su tarea es para con casi tres millones y medio de micro y pequeñas empresas. Es un asunto de concepción estratégica de la Responsabilidad Social, en este campo.

(*)Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, ILADE. 9-05-12

miércoles, 2 de mayo de 2012

Mi vida es el trabajo

¿Qué respondería el águila, si le preguntáramos: ¿por qué vuelas? ¿Por qué mudas de tus garras y pico? Quizá diría: "No lo sé", o tal vez: "Así soy".

El 30 de abril, acabo de cumplir 68 años de edad. Mi recuerdo, de los seis o siete años de edad es ayudando a mi madre en los quehaceres de la casa, seguro por ser hijo mayor; en la atención a la tienda (la pequeña bodega) y la elaboración de pan y chicha de jora para la venta, hasta los 14 años, en nuestra vida familiar itinerante por el Callejón de Conchucos, en Ancash.

Ya en Lima, paralelamente a mis estudios secundarios en la Gran Unidad Escolar Ricardo Palma; las vacaciones de fin de año y de fiestas patrias eran momentos para generarme ingresos, con los cuales financiaba mi doble juego del  uniforme escolar y los útiles. Para ello, hice 999 de los mil oficios. Gracias a mi tía materna y la generosidad de su esposo, tuve casa y comida, en el distrito de Miraflores.

Paralelamente a las clases en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, además de mi labor de dirigente estudiantil, incursioné en diferentes emprendimientos empresariales. Ser vendedor y dictar clases a mis propios compañeros, afinó mis habilidades docentes, que más tarde y hasta ahora serían mis medios de ganarme la vida.

En las breves épocas que me desempeñé como funcionario público y privado, tampoco tuve la oportunidad de vacaciones reales ni años sabáticos.

En 1980, cuando fundé ILADE no imaginé que sería el vehículo para hacer lo que más me gusta, hasta que la muerte nos separe. En 1996 añadí Mundo MyPE, ambas organizaciones me permiten contribuir con el éxito de las mujeres y hombres que hacen micro y pequeña empresa en nuestro país. En este proyecto de vida, soy afortunado de tener la compañera y la familia que tengo.

Por disfrutar del trabajo que hago y recibir el pago del reconocimiento agradecido de las personas a las que sirvo, no he tenido tiempo de descansar ni vacacionar. Actualmente, que ya soy pensionista, desde hace tres años. Digo que estoy viviendo plenamente mi etapa de jubilación laboral, porque seguiré trabajando hasta exhalar el último suspiro terrenal. Sin lamentos, me iré feliz.

Eduardo Lastra D.

elastra@mundomype.com

www.escuelaempresarialeduardolastra.com