sábado, 21 de abril de 2012

¿Quereos solucionar o mantenr los problemas?

Por: Eduardo Lastra D. (*)

Si realmente queremos ir solucionando nuestros problemas (nacionales, empresariales y familiares) tal vez pueda servirnos este proceso de cinco pasos: A) Asumir la responsabilidad de ser parte de la solución del problema. B) Participar en el diálogo. C) Llegar a acuerdos.  D) Comprometerse a cumplir los acuerdos. E) Hacer seguimiento de la aplicación de los acuerdos.

 

A.-Sentirse parte de la solución del problema, tiene que ver con la decisión de contribuir a superar una situación negativa, por lo que se expresará en una actitud favorable a la exploración de todos los caminos que efectivamente lleven a la atenuación o eliminación de la situación problemática.

 

B.-Participar en el diálogo, consiste en  "sentarse a la mesa de discusión". Quien elude la conversación o el debate por la razón que fuera, está demostrando que no quiere contribuir a solucionar el problema. El intercambio de las ideas o los planteamientos, por mucha tensión que pueda generar en el ambiente,  debe hacer posible que todos los interlocutores conozcan y comprendan cabalmente todos los aspectos del tema bajo análisis.

 

C.-Llegar a acuerdos, significa que de todas maneras debe encontrarse puntos de coincidencia respecto a lo que tiene que hacerse, para encaminarnos hacia la materialización de las alternativas de solución encontradas a lo largo del diálogo. Los acuerdos serán de mejor calidad, cuanto más viables sean; los acuerdos demasiados ambiciosos o irrealizable terminan siendo frustrantes  y una pérdida de tiempo.

 

D.-Comprometerse a cumplir los acuerdos, es la aceptación consciente y sincera de cada una de las partes involucradas, de los aportes que tienen que hacer para que los acuerdos puedan concretarse, haciendo posible el avance hacia la solución definitiva del problema.

 

E.-Seguimiento de la aplicación de lo acordado, tanto para asegurarnos que efectivamente lo que se acordó se está llevando a la práctica, como para realizar los ajustes del caso. Muchas veces excelentes soluciones no han dado los resultados esperados, porque no hubo la constancia requerida para persistir en la ejecución de todas las acciones acordadas a lo largo del tiempo exigido.

(*) Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, ILADE

 

viernes, 13 de abril de 2012

¡Motívate!

Por: Eduardo Lastra D. (*)

 

Habrás tenido momentos en los que al sentirte abatido, desganado o como se dice: "bajoneado", pensaste en buscar algo o a alguien que te "motive". Seguramente que lo hallaste,  y que encontraste ese ánimo y esas ganas de seguir adelante.

También puede haberte pasado que, esa "motivación" que te ayudó a experimentar el factor motivador, te abandona y necesitas siempre de tu "pastilla que te levanta la moral".

Complejo este tema de la motivación humana. Yo prefiero el concepto que señala a la motivación, como el proceso íntimo que permite despertar en la persona el deseo de superación constante e integral. Es decir, que cada uno de nosotros tenemos que desear realmente ser mejores cada día y en todos los aspectos.

Entonces, cuando tú tienes la determinación personal de querer ser mejor, las personas, las ideas y las circunstancias externas a ti, actuarán como estímulos, que te ayudarán a despertar ese deseo interior de mejora. En todo caso, el aporte valioso de los "motivadores", es el inspirarnos o acicatearnos.

Sin embargo, por muchos libros de autoayuda que devoremos y todas las conferencias de excelentes motivadores a las que asistamos, tendrán efectos pasajeros o tal vez ningún resultado. Porque, para que la semilla germine, necesita tierra fértil. ¡Nosotros somos la tierra!

Superación constante, se refiere a aceptar que nunca llegaremos a ser perfectos, la perfección es una búsqueda sin fin, cuyo camino es ir logrando mejoras continuas; es decir, la perfectibilidad.

Para la búsqueda de la superación integral como persona, los ámbitos a atender son: El intelectual, teniendo más y mejores conocimientos. El anímico, aprendiendo a manejar adecuadamente nuestras emociones. El volitivo, reconociendo que tenemos la fuerza de la voluntad para hacer y dejar de hacer lo que queramos. El Ético, desempeñando una línea de conducta marcado por Valores.

Seguramente que con esta nota no te he motivado. Tal vez sea bueno que sientas eso; porque precisamente no depende de mí que te motives. ¡Depende íntegramente de ti!  Y si crees que en algo te ayuda el haber leído estas líneas, el mérito es tuyo, porque quiere decir que estabas listo para el despegue hacia la búsqueda de tu propia superación.

lunes, 2 de abril de 2012

Responsabilidad pública y privada

Si hay un problema que afecta, digamos que a un millón de personas, y desde la actividad privada se ofrece una solución que puede beneficiar a cien mil de ellas, con toda seguridad que habrá felicitaciones para el que implemente esa propuesta, además de ganancias para el negocio exitoso.

La responsabilidad del funcionario del Estado es mayor. La solución tiene que ser pensada para la mayoría, sino para la totalidad de los afectados.

Sin embargo, no se trata de que el Estado ejecute directamente todas las acciones destinadas a solucionar el problema, sino que debe ser el promotor y articulador de "segundo piso" que dinamice el accionar de la actividad de los privados, como empresas y comunidad.

Por otro lado, en una economía social de mercado, el empresario privado actúa en función de la rentabilidad económica y financiera que le pueda convenir; mientras que el funcionario público debe considerar la rentabilidad social, que implica eliminar el problema en cuestión.

Eduardo Lastra D.

asesoria@ilade.edu.pe