jueves, 28 de julio de 2011

País o Pequeña Empresa: Cómo lograr su desarrollo

Por: Eduardo Lastra D. (*)

El Perú o una pequeña empresa, son organizaciones que tienen objetivos generales y específicos. Lograrlos depende fundamentalmente de una adecuada dirección; es decir, del liderazgo, del Presidente de la República o del empresario.

A nivel de país, la lucha contra la corrupción, el narcotráfico, la extrema pobreza y la exclusión social, podrían hacer que estas lacras sociales disminuyan; pero, no las derrotarán y seguirán campeando con sus efectos devastadores. En las pequeñas empresas, salir de la ilegalidad, trabajar con formalidad, buscar el incremento de productividad, y encaminarse hacia la competitividad, se mantendrán como sueños imposibles de alcanzar.

¿Dónde está la trampa? En el ámbito del país, el creer que con zares y dependencias dedicadas a esos temas el triunfo estaría asegurado. La experiencia es definitiva, los zares pasan, las dependencias se corrompen y los problemas que debieron combatir, cual maleza nos inundan. En el campo de las pequeñas empresas, el que sus propietarios se consideren “micro empresarios” y no pueden ver que sus pequeños negocios son organizaciones empresariales.

¿Cuál es la clave de la gran transformación? Para el país, que el Presidente de la República, como Jefe del Estado, asuma el liderazgo gerencial, de hacer que toda la Administración Pública esté al servicio de la sociedad, para que dentro del enfoque de economía social de mercado, el país se encamine sostenidamente hacia el gran objetivo nacional del desarrollo con inclusión social. Para la pequeña empresa, que su empresario entienda, que independientemente del tamaño de su negocio, él conduce una organización que tiene funciones de dirección, de administración, de producción, de ventas y que necesita el conocimiento productivo y de gestión general para salir adelante en un mundo competitivo y globalizado.

Tener un ministerio de Desarrollo o de Inclusión social, hace pensar que ese ministerio es el responsable de lograrlo y que los demás ministerios están en otra cosa. Todos los ministerios y dependencias deben remar en el mismo sentido, y eso exige una enorme dosis de coordinación y de monitoreo. Pregúntenle a Markarian. En la pequeña empresa también se da la misma confusión. No hay conciencia de que toda la empresa está al servicio del cliente. Se cree que basta contratar a un buen vendedor, o que es suficiente crear la sección de atención al cliente.

En una empresa de 100 trabajadores, se creó un departamento de “servicio al cliente”, donde se desempeñaban 10 trabajadores. Este es el resultado: Diez se esforzaban por servir a los clientes y 90 consideraban que no era su trabajo.

Se entiende el mensaje ¿verdad?

(*) Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial y director de Mundo MyPE