domingo, 5 de junio de 2011

Quien quiera que sea

Por: Eduardo Lastra D. (*)

 

Los de "derecha", los de "izquierda", los de "centro", los "ricos" y los "pobres", en último análisis queremos vivir en una sociedad que nos permita ganarnos la vida decentemente, y no ver esos extremos de opulencia y miseria; y no ser, por supuesto, esa  "clase media"  pauperizada.

 

Probablemente la mayoría de los electores de nuestra patria no sabemos distinguir entre teorías ni modelos político-económicos, y aun teniéndolos a la vista los programas de gobierno no comprendemos lo que significan las propuestas ahí contenidas; pero sí que sufrimos sus consecuencias cuando no se logran materializar las condiciones de desarrollo equitativo, y las encandiladores promesas se pierden en el olvido de quienes las hicieron en plazas y canales de televisión.

 

La desesperación y la angustia causadas por el hambre y la frustración, hacen que en momentos electorales esas mayorías apuesten por quienes parecen ser los salvadores de los pobres. Sin embargo, la historia muestra cómo son traicionadas las esperanzas de los desposeídos, de la manera más descarada.

 

Se ha dicho que el pueblo se  equivoca, porque su voto tiene un alto contenido temperamental y hasta de ignorancia. Puede ser. Pero, quien realmente tiene la responsabilidad de no equivocarse, es el que recibe esos votos y con ellos, por cierto, las gollerías del poder.

 

Aceptemos que en el fragor de la campaña electoral, la búsqueda de los votos hace que los candidatos prometan "el oro y el moro". Mas, cuando esos votos definen al gobernante, quien triunfó tiene la obligación de generar un clima de tranquilidad política, para lo cual la moderación formal y la sensatez conceptual tendrían que ser los ingredientes básicos de las palabras y los actos del futuro mandatario o mandataria, quien quiera que sea.

 

La ciudadanía requiere un clima de paz social, para encarar la difícil tarea de construir una sociedad sin pobreza extrema. Para ello el gobernante, quien quiera que sea, tiene que concertar y ser eficiente en el uso de los recursos y logro de los objetivos nacionales, dentro de un sistema democrático.

(*) Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial (ILADE) y Director de MUNDO MyPE.   Escrito el 10 de Julio 2006

 

1 comentario:

  1. MUY BUENA EL COMENTARIO.- El Perú es un país de contrastes increíble entre los ricos y pobres siempre vemos el distanciamiento de raza, sexo, creencia y condición social. Por simple hecho de que está mal vestido"sospechoso" o no tienen plata o es morenito o de color cobrizo, ya están destinados a no permitir el ingreso a las tiendas,casas, oficinas,públicas y privadas, bancos, colegios, institutos armados y encima, le miran de pies a cabeza y más todavía en zonas residenciales frente a la vida de ellos,donde es comodidad confort en todo aspecto.
    Este tipo de Perú, no queremos comenzando desde la capital de le República, se puede corregir o cambiar con la mejor educación y cultura.Es decir, que todos debemos tener sentimiento y respeto mutuo de nuestra condición social. Ser rico o pobre no es delito pero, la humillación es más doloroso en la vida cotidiana de los peruanos y peruanas.
    El nuevo sistema de actuar depende de todos nosotros falta recuperar ese auto estima y practicar lo que dijo Dios: "Amar al prójimo como a tí mismo".

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