lunes, 18 de marzo de 2013

Tu éxito empresarial depende de ti

Por: Eduardo Lastra D. (*)

El concepto de empresario nos hace pensar que estamos hablando de una persona con determinadas características, que le permite dirigir sus negocios o empresas prácticamente "a control remoto" o en "piloto automático". 

Por eso, muchas personas que se sienten llamadas a tener sus propios emprendimientos, se identifican con la idea de ser "directores de orquesta" de sus respectivos negocios. Es decir, creen, que basta con encontrar a una buena oportunidad de mercado, unos trabajadores o proveedores que hagan un buen trabajo, sin necesidad de mayor enseñanza o supervisión, para tener la "mina de oro".

Esta concepción de sus responsabilidades es la principal causa de los fracasos de los emprendedores en la conducción de sus micro y pequeñas empresas. En otras palabras, considerar que sin necesidad de sembrar y cultivar se pueden tener las cosechas más espléndidas. Esto es un error.

Lo correcto, en términos generales, es aceptar que al inicio en una pequeña empresa el empresario prácticamente tiene que atender personalmente todas la tareas del negocio, desempeñándose como un "hombre orquesta".  Esta etapa de despegue, es la que debe ser aprovechada para entrenar a los trabajadores, en quienes se irá delegando obligaciones y responsabilidades. Así, el empresario estará sentando las bases de una situación más avanzada donde podrá ser efectivamente "director de orquesta". Más adelante, un nivel de desarrollo superior de su organización empresarial, le planteará la necesidad de prepararse para ser un "líder de líderes".

El éxito empresarial tiene mucho que ver con la oportuna y adecuada determinación de los objetivos que se quieren lograr, de las actividades y tareas que se deben realizar con eficiencia, de la vinculación responsable de la empresa con el entorno en el que se desempeña. Todo esto buscando una sostenible fidelización de sus clientes y trabajadores.

En todo este proceso, el responsable de que las cosas salgan bien es el empresario y no puede "soplarle la pluma" a nadie.

(*) Consultor MyPE, presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, ILADE

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