martes, 31 de marzo de 2009

Lo micro es micro

Por: Eduardo Lastra D.

La peor de las injusticias es tratar por igual a los desiguales.
Por eso, la Medicina tiene especialidades para tratar a los niños (Pediatría) y a los ancianos (Geriatría). Algo similar encontramos en la Pedagogía, donde para la enseñanza de los niños está la Educación Inicial y de los adultos la Andragogía. Lo lamentable, en lo referido a la micro y pequeña empresa es que existen posiciones equivocadas, respecto de cómo debe ser su tratamiento regulador y promocional.

Segmentar es lo inteligente
Actualmente, la recomendación más aceptada en el mundo de los negocios es la de segmentar el mercado, hasta llegar a determinar los denominados “nichos” de mercado; es decir, porciones de mercado que puede llegar a estar conformado por un solo consumidor. Esto porque se acepta el criterio de que cuanto más dividamos a los consumidores según sus características homogéneas, estaremos en mejores posibilidades de atenderlos adecuadamente. Aquí podemos ubicar toda la filosofía del trato personalizado al cliente.
Veamos, cómo está segmentado el universo del empresariado peruano:
-Gran empresa, conformado por unas 800 empresas
-Mediana empresa, conformado por unas 11.000 empresas
-Pequeña empresa, conformado por unas 50.000 empresas
-Micro empresa, conformado por unas 2´320.000 empresas.
Agreguemos que se estima que entre las micro empresas por lo menos un millón ochocientas cincuenta mil (1´850.000) actúan en una situación de sobrevivencia. Y existen como una alternativa a la falta de empleo formal y decente, que nuestra economía nacional no puede generar.
Nadie puede contradecir la visión de querer tener en el Perú una actividad empresarial moderna, cumplidora de los convenios laborales internacionales y de las obligaciones tributarias nacionales, con prácticas corporativas dignas de todas las certificaciones ISO. Pero, ese propósito no es algo que se puede conseguir con el solo esfuerzo de quienes hacen empresa, también es indispensable la acción del gobierno nacional, regional y municipal, no con una actitud paternalista, si no con políticas y medidas auténticamente promotoras.
Sin embargo, también es oportuno recordar, que en todo el mundo la pirámide empresarial que tenemos en el Perú es similar, y precisamente por ello el apoyo del Estado se manifiesta con la presencia de entidades promotoras con presupuestos económicos significativos. Para citar algunos ejemplos, los EE.UU. destina a su agencia de desarrollo de la pequeña empresa (Small Business Administration) sumas de dinero muy importantes, como lo hace el Brasil para el SEBRAE y Chile para CORFO y SERCOTEC.
Otro ejemplo aleccionador lo tenemos en el campo de las microfinanzas, donde la visión y accionar de que trabajar con las microempresas o micronegocios es construir la bancarización y la cultura del ahorro nacional, que fue iniciado por algunas ONG y las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito, ahora ya tiene cabida en la mentalidad empresarial de los bancos más importantes, que vienen aprendiendo que es muy diferente tratar a una mediana o gran empresa, que a una pequeña y sobre todo a una micro empresa.

Propiciar el desarrollo real
Nuestra posición es que las iniciativas empresariales tengan una evolución natural y lógica, haciendo que las empresas o negocios nazcan, crezcan, permanezcan o mueran, producto del lícito aprovechamiento de las oportunidades productivas y comerciales.
En este proceso, el Estado ha de participar cumpliendo sus responsabilidades normativas, supervisoras y sancionadoras, dentro de un clima democrático de participación ciudadana. Por ejemplo, desde la escuela debe fomentar el espíritu emprendedor de los alumnos; promover y apoyar las incubadoras empresariales; otorgar facilidades tributarias para los nuevos emprendimientos y para que las micro empresas inviertan en capacitación.
Estado y sociedad tenemos que distinguir claramente que la micro y pequeña empresa son estadios de desarrollo, por lo que no debe “meterse en un mismo costal” a la micro, pequeña y mediana empresa: porque así se estaría propiciando que las grandes y las medianas empresas, sientan la “tentación” de “hacerse” pequeñas o incluso micro, con la expectativa de reducir “sobre costos”, o “aprovechar” beneficios que realistamente correspondan con exclusividad a las MyPE.

El gran desafío
El gran desafió para nuestros legisladores, “gurús” (o gurúes) y autoridades es diseñar un marco legislativo, que presente reglas claras que permita a la iniciativa y actividad privadas desempeñarse creativa y competitivamente en los niveles empresariales micro, pequeño, mediano o grande. Para lo cual el sentido lógico y práctico pueden ser las mejores consejeras. Al bebé facilitémosle las cosas para que gatee; al niño para que camine, al joven para que corra. Por supuesto que evitemos que el adulto se haga el bebé.

(*) Lima, 30 Noviembre del 2007.

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