martes, 31 de marzo de 2009

La problemática de los servicios para las MyPE

Por: Eduardo Lastra D.

Ahora es común hablar de que las organizaciones y hasta las personas naturales necesitamos tener una visión, una misión y objetivos claros para que podamos darle sentido coherente a nuestras acciones, a nuestra vida. Sin embargo, veo que en los hechos no demostramos un sentido estratégico que pueda relacionar los tiempos, las acciones y las responsabilidades necesarias para que nuestras actividades solucionen problemas, no las agraven o mejor aún no las generen.

En muchas reuniones de trabajo y conversatorios, puedo constatar que aun los más destacados expertos, autoridades gubernamentales, así como dirigentes gremiales de la micro, pequeña y mediana empresa, cuando se aborda la problemática de las micro y pequeñas empresas o de los servicios que se debe brindar a ese complejo mundo de las MyPE, se enfocan al análisis desde el punto de vista particular y de los intereses de cada quien y no de manera global.

Es decir, el funcionario está pensando en defender su manera de hacer las cosas, los profesionales están viendo cómo pueden conseguir mercado para sus servicios y los dirigentes gremiales en qué pueden conseguir para regalar a sus agremiados.

Siento que no se piensa PRIMERO en función de las necesidades y las expectativas de los empresarios de las MyPE, para en función de ello definir los servicios que se les debe proporcionar. Sólo después podemos ver cómo hay que articular los roles de los diferentes agentes que materializaríamos los referidos servicios.

Este lógica, de pensar ante todo en el usuario, que a todas luces debe parecer simple (y que en realidad lo es), aunque parezca mentira no se aplica. En consecuencia, vemos dependencias públicas que no cumplen su papel promotor y facilitador a cabalidad; gremios de empresarios y de consultores que son apenas agrupaciones sociales, y profesionales que llegamos a los usuarios (MyPE o PyME) con muy limitadas posibilidades de impacto positivo.

Esta falta de sentido estratégico en la posibilidad de generar sinergias y articular la voluntad de alianzas, es lo que acentúa las duplicidades de esfuerzos y la recortada efectividad en el uso de los recursos públicos y privados.

Recordemos que, por el lado de la demanda, estamos frente a cerca de tres millones de unidades empresariales calificadas como micro y pequeñas empresas o negocios, que requieren de información, capacitación, asesoría y asistencia técnica adecuadas a sus niveles de desarrollo y posibilidades de financiarlas.

Es por el lado de la oferta que, más allá de la buena voluntad, que todavía no somos capaces (como sociedad) de entregar a los empresarios de la micro y pequeña empresa los servicios que realmente les ayude a ser competitivos.

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