martes, 31 de marzo de 2009

Por un patriotismo real

Por: Eduardo Lastra D.

Hace algunos años, cuando los empresarios exportadores reclamaban que se elevara el tipo de cambio –a como dé lugar-, para que pudieran competir, los expertos le decían que no confundieran el incremento nominal con el aumento real. Felizmente, este tema ya ha sido convenientemente aprendido y ahora se busca lo esencial y no lo accesorio. Por cierto, el tipo de cambio tiene un papel importante en la competitividad exportadora, pero no lo es todo.

En el terreno político, actualmente escuchamos decir a los voceros del Gobierno; que si somos patriotas no debemos cuestionar la conducta de los militares, de miembros de los servicios de inteligencia; que no debemos ver ni oír a los militares ecuatorianos; que no cuestionemos la política económica actual, mucho menos sus logros. Porque, además, dicen, eso significaría socavar la institucionalidad de nuestras fuerzas armadas, ser desagradecidos con nuestros dirigentes y no querer al Perú.

Por mi parte, desde 1986 venimos reclamando que “Si usted es peruano diga nuestro país al referirse al Perú”, sin desconocer que hay amores nominales y amores reales. Así pues, existe diferencia entre lo que es el patriotismo y el patrioterismo.

Amar al Perú, sentirlo real y auténticamente nuestro, significa aceptar sus problemas, sin eufemismo barato y con sentido autocrítico, para que a partir de eso trabajemos por solucionar dichos problemas y para generar las condiciones de bienestar básicas para toda la población, y especialmente para los sectores menos favorecidos.

En este sentido, el amor por nuestro país tiene que ir más allá de la reverencia y la cortesía por nuestros símbolos patrios y el buen nombre de nuestras instituciones tutelares y autoridades, hasta la vigilancia democrática para que nadie saque provecho personal de esos símbolos y de los cargos públicos que le toque ocupar como empleado o como autoridad.

Amar al Perú, significa también, no creer que únicamente nosotros podremos solucionar todos sus problemas y marginar arbitrariamente al resto de compatriotas de ésta tarea. Ya hemos tenido experiencias fratricidas, basadas en frases como “sólo el Apra salvará al Perú”, “sólo los cholos aman al Perú” y otras por el estilo. Por eso, la tarea de los gobernantes es la de convocar a la mayoría de los talentos nacionales.

Amar a nuestra patria, es no ser triunfalistas y ser conscientes que aún campea en nuestro medio la falta de empleo, la inmoralidad, la violencia, el abuso del poder; por lo que tenemos que renovar el compromiso de eliminar esas lacras, precisamente para fortalecer un clima de convivencia democrática.

No hay comentarios:

Publicar un comentario