jueves, 31 de marzo de 2011

Lo que dijimos en 1986

Compromiso con el país

 

Por: Eduardo Lastra D. (*)

 

Los propósitos de desarrollar el país y generar mejores condiciones de vida para la población mayoritaria, no se circunscriben únicamente al "exitoso" manejo de los instrumentos de política  económica.

 

Conviene recordar que, hay una vinculación intima entre los aspectos económico, político y social, y que de la forma como se articulen depende el avance o retroceso de toda la nación.

 

También vale la pena reiterar que, esta coherencia requerida exige un cambio de actitud, fundamentalmente de parte de los gobernantes, los políticos, los empresarios y los trabajadores.

 

La pobreza de nuestro país es de tal magnitud, que necesitaríamos varias décadas para "componer en algo" esta situación. Por lo que la primera obligación para todos, es saber que las soluciones tienen que relacionar el corto, mediano y largo plazos;  pero al mismo tiempo, aceptar que lo prioritario es "salir de la pauperización" dentro de la democracia.

 

Mantener el sistema democrático y trabajar para fortalecerlo, supone que los gobernantes tienen que asumir su función catalizadora de las mejores alternativas para solucionar los problemas. Terminemos con el afán de ser "necesariamente" los "autores" de todas las ideas que deban aplicarse.

 

Los políticos, estén en el gobierno o en la oposición, tienen una responsabilidad histórica que trasciende sus ámbitos puramente partidarios e ideológicos y compromete el destino de toda la colectividad.

 

Los empresarios, si no interpretan adecuadamente la situación económico actual y su delicada proyección política, podrían terminar perdiendo el "tren de la historia" y desperdiciar la oportunidad de consolidarse como ente orgánico propulsor del desarrollo nacional.

 

Los trabajadores por su parte, deberán comprender que las empresas, sean estas publicas o privadas, exigen de un desempeño eficiente, eficaz y efectivo. Esta exigencia, por cierto, alcanza a los niveles gerenciales, cuyo efecto multiplicador, agiliza o traba la marcha de las organizaciones productivas.

 

Estamos seguros que en el plano teórico y declarativo nadie se opondría a los conceptos señalados; sin embargo, la hora presente reclama demostraciones concretas del compromiso con el país.

(*)Director de la revista AVANCE ECONOMICO. Julio 1986

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