viernes, 5 de octubre de 2012

"Tacto fino" y "pulso firme" para la gestión empresarial

Por: Eduardo Lastra D. (*)

La expresión "soñar no cuesta nada", nos recuerda que desear las metas y propósitos más loables, por lo general, no representan el más mínimo de los esfuerzos; al mismo tiempo, nos traslada a la realidad concreta donde sabemos que el verdadero desafío  consiste en realizar las acciones necesarias para lograr esos objetivos deseados.

Muchos proyectos empresariales, micro, pequeños y medianos, son lanzados a la vida económica diariamente, empaquetados en la ilusión de sus gestores de que lleguen a tener el éxito imaginado. Lamentablemente, la mayoría de esos proyectos  no consiguen sobrevivir  a los tres años, y pasan a engrosar la lista, no escrita, de las ilusiones perdidas.

¿Por qué esos fracasos, si en muchos casos su  modelo de negocio es interesante, se  elaboraron apropiadamente sus planes y tuvieron los recursos suficientes?

Porque para manejar  los negocios no existe algo como un "piloto automático". Es decir, no se trata de poner en marcha una empresa y luego dejar  que ella sola se encamine hacía el éxito soñado.  El empresario, especialmente de la MyPE, necesita en primer lugar ese  "olfato para los  negocios", que los estudios, la experiencia y la intuición le proporciona y que le permite detectar las oportunidades para iniciar empresas; pero, luego requiere del "tacto fino" y del "pulso firme"  para ir combinando en las proporciones adecuadas, cada uno de los ingredientes que el manejo empresarial exige, según haya calma o turbulencias.

El empresario y su equipo gerencial, tienen que analizar constantemente la información del entorno macroeconómico y de su propia empresa, para ir tomando decisiones respecto a qué y cuánto producir, a qué precios vender, cómo promover y distribuir  sus productos, cómo financiar  sus operaciones; todo lo cual debe relacionarse a la imagen institucional que quieren tener en la comunidad.

Por otro lado, la consecución y el uso del conocimiento también son tareas fundamentales, para la empresa que acepta que la innovación es fuente de calidad total y de diferenciación; por lo que invertir en capacitación y tecnología, forman parte de la consolidación y el desarrollo empresarial.

La comprensión de sus funciones y responsabilidades de estratega, hará que el  empresario de la MyPE atienda, de manera priorizada y dinámica, la tarea  de compatibilizar los recursos físicos y humanos, para que su empresa se desempeñe en un clima laboral armonioso y logre sus planes de corto, mediano y largo plazos satisfactoriamente.

Usted que tiene la responsabilidad del diseño y la aplicación de estrategias que le permitan fortalecer sus negocios. ¡Buena travesía y feliz arribo!

                                                                                                 

              (*) Presidente de ILADE

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