lunes, 14 de noviembre de 2011

Ser ético es una opción meritoria

Por: Eduardo Lastra D. (*)

Cuando en 1998 creamos el concepto del Club del Empresario Competitivo y Ético, para que sea un ecosistema de los empresarios de la micro y pequeña empresa, que realmente quieren superarse para ser verdaderos empresarios ganadores, tuvimos, como hasta ahora lo tenemos, objeciones en el sentido de que en el mundo de los negocios prácticamente "todo vale" y que el "vivo vive del tonto y el tonto de su trabajo", de manera que no había lugar para vivir los Valores Éticos.

En el Mega Evento Anual, realizado el lunes 7 pasado, al ver el gran auditorio de la Cámara de Comercio de Lima, hermosamente colmado de empresarios de la micro y pequeña empresa, que en su mayoría son socios del Club del Empresario Competitivo y Ético, de ILADE, no pudimos evitar la emoción de sentir que nuestra prédica viene encontrando tierra fértil. Los empresarios de las MyPE sí optamos por el trabajo decente, honesto, y queremos ser servidores públicos desde la pequeña actividad privada; es decir, no necesitamos ser grandes corporaciones para recién pensar en una vida con Responsabilidad Social Empresarial.

Los siete valores personales a los que se compromete el socio del Club del Empresario Competitivo y Ético son: 1.-Me comporto éticamente, porque me respeto. 2.-Soy una persona de palabra. 3.-Me cuido de no hacer daño a los demás. 4.-Me afano por servir a mis clientes y proveedores. 5.-Me preocupo por capacitarme y capacitar constantemente a las personas que trabajan conmigo. 6.-Aplico los conceptos y técnicas de buena Administración al manejo de mi empresa o negocio. 7.-Me esfuerzo porque mi empresa o negocio tenga buena imagen.

Cuando me dicen que hay crisis de valores, suelo responder que los valores están muy firmes donde tienen que estar. Somos nosotros los que perdemos contacto con ellos y nos desviamos del camino correcto. Por supuesto que las "tentaciones" de desviarnos nos acosan y seducen a cada instante; precisamente por eso, el mantenernos en el ejercicio de los valores es todo un mérito, fundamentalmente de satisfacción interna y muy personal.

Entonces, mucho cuidado con los "cantos de sirenas", que nos pintan el éxito como el logro exclusivo de crecimiento y de ganancia de mucho dinero "a como dé lugar"; colocando en planos inferiores los valores personales y corporativos.

(*) Presidente de ILADE

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